My not IPhone

Me gustan los juguetes con lucecitas. Por eso, cuando diviso los primeros árboles del Central Park, acelero un tanto la marcha por la Quinta Avenida de Manhattan, como persiguiendo el carrito de algodón de dulce que siempre trataba de escaparse mientras negociaba los pesos necesarios con mi padre.

Ya a menos de una cuadra se divisa el cubo de vidrio, decorado con una monstruosa manzana mordida, cuyos planos transparentes rodean una escalera de caracol que corre en alegre descenso hasta la sala de ventas.

Hace un rato pregunte en algunos sitios y los precios son bastante altos para mi bolsillo sudaca. Sé que en Mac Store el bicharraco está a 200 dólares en su versión de 8 Gigas y 300 el de 16, tecnología 3G, por supuesto. Un comerciante que presumía su castellano, además de otros tantos idiomas a medio hilvanar, me dijo que me lo “regalaba” con garantía y desbloqueado por sólo 500 dólares… “Me viste la cara” –pensé- mientras abandonaba su tienda de calle 42 y la Quinta.

Pero ya estoy en el templo de la tecnología de blancos aparatos, dispuestos en largos mesones que son auscultados por onderos neoyorquinos y despistados turistas que escatiman las conversiones de laptops y I-pods a sus monedas locales.

Me doy unas vueltas y aprovecho de trastear el bicharraco de pantalla táctil que abre ventanas de fresco diseño para llamadas telefónicas, mapas, música y navegación en la red.

Por fin inicio las transacciones. Me han dicho que sin plan de AT&T no hay paraíso, pero no me desanimo y espero inventar alguna excusa para salir de la tienda con un IPhone en el bolsillo. El dependiente estira la sonrisa cuando hago la primera pregunta y tras de un pugilato ligero de dos frases me pregunta si soy resident. No has visto esta carita de nórdico, atontao, pienso mientras digo que no, I’m not, con mirada de excusa.

El frunce su ceño pajizo y me dice que sólo se vende con credit car, además de un plan for two years, con el gigante telefónico. But it is a gift for a resident friend, le digo. Él me mira con su expresión de You believe that I’m stupid? y yo espero que ojalá lo sea un poco. Excuse, me dice sin más y me deja con el bicharraco atado al mesón, como mirando un juguete tras la vidriera.

Ellos se pierden la fidelización de un cliente, me digo en venganza, mientras mastico sentado en la cuneta un kebap de pollo adquirido sin solicitud de residencia en la 46 y Madison. A las finales, ni quería la caga de teléfono, me consuelo.

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Comments

[...] {unsertrance} put an intriguing blog post on My not IPhoneHere’s a quick overviewMe han dicho que sin plan de AT&T no hay paraíso, pero no me desanimo y espero inventar alguna excusa para salir de la tienda con un IPhone en el bolsillo…. [...]

Jajajaja…crónica de una frustración anunciada…lo que yo envidio sana y realmente de tu nota, es el kebap de pollo en la cuneta…un sueño!!!
Abrazos, Barril.

Definitivamente Daniel, ese kebap fue la mejor venganza. Menos manzanas tecnológicas y más comida tercenmundista ;)

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