Freaky y orgulloso
Pasé varios meses prometiéndome escribir algo en el blog, pero la pega, el cambio de servidor y la falta de tiempo para sentarme a divagar, me han dejado con un montón de ideas posteables en el tintero. Sin tener algo muy inteligente que decir, me tiro con la reflexión autoafirmativa de la temporada.
Hace unos días, en momentos de ocio laboral, figuraba desternillándome de la risa –muy para callado- con las tiras cómicas de Liniers. Uno de mis colegas notó mi cara y preguntó sobre qué era lo me causaba tanta gracia. Queriendo compartir esa maravilla le cuento sobre el sitio y me comprometo a mandarle el link para que lo viera más tarde, a lo que se sumaron un par de peticiones más.
No pasaron más que unos minutos para que me miraran como mosquito pegado al parabrisa… Me decían que era increíble como me causaban tanta gracia esas tiras fomes y ñoñas. Luego de soportar varios comentarios sardónicos llegó el punto final de sus risas: ¡cómo puedes ser tan re’ freaky!
Bueno, no es algo que me platearan por primera vez. Me lo dijeron en el barrio porque me gustaba más jugar ajedrez que a la pelota; porque prefería leer que ver tele; porque pasaba fines de semana dibujando en vez de salir a jugar; porque iba a la biblioteca durante los recreos; porque escribía poemas en quinto básico; porque coleccionaba comic extraños; porque era ateo en colegio católico; porque era punk entre los artesas; porque leía ciencia ficción; porque leía a Bakunin mientras mi generación reciba a Lenin; porque era “computín”; porque era vegetariano; porque me interesaba el go; porque evangelizaba sobre el software libre, etc., etc., etc.
Los apelativos de rarito, nerd, asistémico, freaky, entre otros, nunca me han parecido ofensivos y lo cierto es que la mayoría de mis amigos, realmente cercanos, deben haber pasado por cuestionamientos parecidos.
Es verdad, mis intereses ahora -pasados los 35-, siguen sin ser muy comunes, pero actualmente ser raro parece más común que antes, lo que me deja más tranquilo de vivir en una sociedad que me pareció por mucho tiempo un verdadero rebaño.
Pues bien, ya más cerca de la “madurez”, ya puedo jactarme sin ninguna verguenza: soy freaky y orgulloso.
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Comments
Hablando de freakys, aquí llegaron dos a comentar ![]()
Podríamos armar un colecivo por la liberación de la ñoñería o nuestra propia internacional: Asamblea Internacional del Nerd ; Opción Freak o Movimiento por la Liberación Ñoña. En una de esas reavivamos las llamas de la insurrección humana y freack.
Por cierto, siguiendo las líneas filosico-doctrinarias de Pietro Zitri, otra figura y maestro freack contemporaneo… hablandoweas.cl ![]()







Que eres freak!
Jeje