Un fantasma recorre Europa (y Norteamérica), el fantasma pirata

partido-pirata.jpgNo, no hablo de los Piratas del Caribe 2. Me refiero a la oleada de partidos piratas creados en Suecia, Francia, Estados Unidos, Italia, Bélgica, Inglaterra y, más recientemente, en España. Esto ya da para una Internacional.

El primero fue el partido pirata Sueco, que según informa un artículo de wikipedia, nació el 1 de enero de este año, con el objetivo de lograr una reforma a las leyes restrictivas de propiedad intelectual, copyright y patentes, además de reforzar el derecho de privacidad. “Nuestros valores de base son que el derecho a la privacidad debe ser garantizado, y que el copyright y las patentes hieren la cultura y la innovación antes que promoverlos”, dicen en la versión en español de su sitio, donde también se puede leer la declaración de principios del partido en pdf.

El proyecto sueco creció rápidamente tras las protestas por el allanamiento que dejó momentáneamente fuera de combate los servidores The Pirate Bay, pero además inspiró la aparición de clones en diversos países.

La mayoría de estas formaciones políticas aspiran a lograr representación parlamentaria para introducir cambios legales que terminen con la creciente ilegalización y maltrato a las diversas fórmulas abiertas por el desarrollo tecnológico para compartir y difundir la creación.

El porqué de estos proyectos parece claro cuando se observan las presiones de la industria y la lenta reacción de legisladores, al parecer analfabetas en este campo, para asegurar libertades y derechos esenciales.

No se trata de permitir pro capricho que algún quinceañero baje a gusto los discos de su artista favorito (aunque también cuenta). Aquí hablamos de la mantención de patentes que encarecen soluciones que podrían salvar a miles y miles de personas infectadas por el VIH; hablamos evitar que los empleados sean espiados y echados de sus trabajos por las compañías donde laboran; hablamos de dar acceso a la cultura a miles de seres humanos evitando las barreras comerciales; hablamos, en definitiva, de aprovechar oportunidades sociales que hasta ahora eran inimaginables.

No me gustan los partidos (soy un entero, como diría mi abuelo), ni por más instrumentales y temáticos que sean, pero este proceso me parece interesante en tanto muestra cómo el desarrollo humano, la búsqueda de la libertad, corre más rápido de que las instituciones. En esa medida, también soy pirata y me pregunto si no hace falta un partido como éste para hacer notar los temas que aún parecen demasiado lejanos en el contexto chileno o latinoamericano.

Partidos piratas:

  • Pirat Partiet (Suecia)
  • Parti Pirate (Francia)
  • Pirate Party (EEUU)
  • Pirat Partiet (Italia)
  • Parti Pirate (Belgica)
  • Pirate Party (Inglaterra)
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