Qué pasa con los niños en la guerra

las_tortugas.jpgHace buen tiempo que una película no me dejaba esa sensación de vacío, de nudo en el estómago que te retuerce hasta lo más profundo.

En los últimos meses he visto casi todos los estrenos para niños y ya hacía tiempo que no podíamos ir al cine -junto a mi compañera- para ver algo que no fuera una marea de colores y risas.

Así que el sábado, cuando logramos que los astros se alinearan, no lo pensamos dos veces y partimos a ver que función calzaba con nuestras tres horas libres de la semana. Vimos las inmensas filas para el Código da Vinci y desertamos rápido del esfuerzo por cumplir con la película de moda… como siempre, fue una sabia elección.

Elegimos Las tortugas también vuelan, película dirigida por el kurdo Bahman Gobadi, autor de Un tiempo para caballos borrachos y Songs of my motherland (2002), además de varios cortometrajes que le valieron numerosos premios.

Tras sólo un par de minutos estábamos desolados. Una narrativa fluida, de imágenes e idioma distantes nos introducía en la carrera de un poblado, en la frontera entre Irak y Turquía, que trataba de proveerse una antena para conocer las nuevas sobre la situación de su país.

lastortu.jpgLas escenas de niños ocupados en la recolección de minas antipersonales y la historia de una chica de rostro pétreo y hermoso nos condujo hacia esos temas de los que tal vez preferiríamos ni siquiera comentar. Era una sucesión de esas malas noticias cotidianas, ese horror de la guerra y sus víctimas que se pierden en los noticieros de memoria desechable. Una visión continua de conflictos que vemos a jirones y que, sin embargo, siguen mordiendo hasta el horror la vida de millones de seres humanos.

Definitivamente, una avalancha de malas noticias, noticias impensables y tan patentes que cuesta perdonarse la vida burguesa y el sopor de una frágil memoria de corto plazo.

Las tortugas también vuelan es una conversación antibelicista, una muestra de profundo horror, pero también de los luminosos retazos de humanidad, amor y solidaridad que incluso en el epicentro de las pesadillas pueden devolver algo de fe en el ser humano.

Hoy he revisado información sobre el film, sus actores y director . Supe que se comenzó a rodar dos semanas después del comienzo de la guerra de Estados Unidos contra Irak y que el guión es del propio director. También leí que fue protagonizada por jóvenes actores no profesionales que, como es obvio, han vivido la pesadilla que retratan con impresionantes actuaciones. También supe que la participación de estos niños en la película les cambio algo la vida a varios de ellos… como si fuera algún consuelo.

Creo que es una película más que recomendable, sobre todo porque vamos olvidando que el mundo se remece a diario con estos horrores y no bastó, ni bastará a futuro, con las marchas contra la guerra, los banners de condena y los artículos sobre el tema.

A veces es difícil sólo imaginar estas cosas y aún más responder con alguna lógica cuando afloran preguntas como la que hizo mi hija hace un par de días a su madre: ¿qué pasa con los niños cuando hay guerra?

Hay cosas que duele hasta imaginar…

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Comments

Lo peor fue mi respuesta… ” no pensemos en eso hija, que es difícil que este país entre en una guerra”… Claramente no podía darle detalles, pero me dejo una sensación muy amarga. Siempre trato de responder todas las preguntas, aún sabiendo que no entenderán pero me da mucho miedo que sientan que los subestimo. Pero esa pregunta me superó y no pude más que entregarme a la mala sensación de tener conciencia de tantas cosas sobre las que no puedo hacer nada…

Es que tampoco existe alguna respuesta medianamente lógica para explicar la guerra y, peor aún, los padecimientos de sus víctimas.
Creo que lo más triste del caso es que exista la pregunta…

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