Según informa hoy La Tercera, cerca de 75 mil personas compraron computadores a trarvés de la campaña “Mi Primer PC”, en la que participaron empresas como Microsoft e Intel, además de grandes casas comerciales, todo esto con el apoyo de los organismos de gobierno que trabajan en el ámbito de telecomunicaciones y tecnología.
Según la nota, las ventas desde agosto del año pasado bordearon los 40 millones de dólares, con 75 mil unidades que, según sus propios cálculos, serán utilizadas por 300 mil personas.
En su momento, este programa y el apoyo gubernamental que obtuvo, despertaron a la comunidad del software libre que aclaró rápidamente que por igual o menor presupuesto se podría tener ordenadores más potentes y dotados con software menos limitado. De hecho, Mi Primer PC incorpora Windows XP Starter Edition, que sólo permite abrir tres programas o ventanas al mismo tiempo, no se puede ampliar y no puede conectarse a otro PC en red.
Los compradores no pasaron por alto este detalle y, según informan los propios organizadores, el 79% prefirió configuraciones más completas y por tanto más caras de los tres modelos que ofrecía Mi Primer PC.
Esto pone en duda que se cumpliera la meta de bajos costos para un mayor acceso a la población de menores ingresos. Además, no parece descabellado pensar que lo planteado por la nota, en cuanto a que Mi Primer PC representó cerca de un 30% del total de las unidades que se vendieron en el mercado nacional, haya terminado por hacer del proyecto sólo una apuesta de marketing para abultar las ventas que de otra forma hubieran formado parte de las liquidaciones de temporada.
En todo caso, esta iniciativa tuvo efectos que seguramente sus organizadores, tan filantrópicamente inspirados, no deben haber previsto. Luego del anuncio del proyecto en La Moneda, se inició la campaña Mi Primer PC… pero de Verdad! que reunió 14.436 firmas que acompañaron a una carta dirigida al Presidente Lagos para plantear las críticas y proponer mejores alternativas. Es cierto, no paso mucho de parte de la autoridad y tampoco se llegó a la meta de 25 mil firmas, pero la comunidad despertó y dio uno de sus primeros rugidos en masa.
Además, nació el proyecto Nuestro PC, que ofrece una alternativa bastante más poderosa, por un precio similar y por si fuera poco, cargadito de software libre, soporte y apoyo de la pigüinesca comunidad.
Al momento de las conclusiones, parece justo cuestionarse el valor real de Mi Primer PC como alternativa para democratizar la tecnología. El subsecretario de Economía, Carlos Álvarez, calificó de “razonable” la focalización obtenida por el programa y declaró que “tampoco estamos hablando, y eso que lo tengamos claro, de que han accedido a los computadores los segmentos de más bajos ingresos. Acá lo que queríamos era ir avanzado en que los segmentos de ingresos medios fueran adquiriendo nuevos computadores y eso se ha logrado por esta vía”.
Pero, qué valor tiene llegar a los segmentos medios que ya cuentan con tarjetas de casas comerciales y podían acceder a este mismo tipo de ordenadores a precios similares antes de Mi Primer PC. Al parecer no mucho. La oferta hace recordar la antigua etiqueta del Jurel tipo Salmón que ofrece un símil de algo que es de verdad, pero que no llega a tanto; que ofrece un punto de partida, pero limitado, mezquino.
Y aún más, los organizadores dicen que mantendrán este tipo de proyectos, sin embargo, a renglón seguido el gerente comercial de Intel para el Cono Sur, Esteban Corio, plantea que iniciativas como la patrocinada por Nicholas Negroponte y su laptop de 100 dólares, “son inviables tal como funciona hoy en día el mercado”.
¿Qué quiere decir esto? ¿Está planteando que la estrategia de negocio del sector y la economía de mercado jamás permitirán la masificación de soluciones inteligentes como la de Negroponte en países pobres como el nuestro?
Por eso deja mal sabor que Hernán Orellana, gerente general de Microsoft Chile, diga así tan suelto de cuerpo que “hemos pensado, debido al éxito ha tenido, en expandir este programa hacia otros segmentos de la población que también están requeridos de incorporar tecnologías de información”, porque parece obvio que gracias a esta estrategia de mercadeo, que tiene todos los recursos para llegar al desinformado consumidor, seguirán ofreciendo una solución que a todas luces puede ser mejorada y entregar mayores herramientas a los usuarios a un menor costo.
Hay mucho que migrar, no sólo en nuestros PCs de sobre escriorio, para llegar al día en que las personas puedan elegir informadamente si siguen comiendo Jurel tipo Salmón o dan unos pasos más hasta el río donde es fácil pescar un esguín escurridizo… pero de verdad.
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