“Los guanacos hijos de la gran puta”

Una nota de prensa que he leído esta mañana, informa que entre 400 mil y 440 mil mexicanos emigrarán cada año a Estados Unidos entre el 2006-2010. La mayor causa: el exilio económico que impone la sociedad de mercado en el tercer mundo, donde miles y miles de personas se saben condenadas a una existencia paupérrima.

Los efectos del mismo modelo económico que vende la potencia del norte son los que impulsan a los habitantes de sociedades ‘en desarrollo’ a intentar evadir las fronteras para buscarse la vida, casi siempre, más al norte.

Pero esa marejada se hace intolerable para los países desarrollados y el costo lo termina pagando un espalda mojada en el desierto yanqui o un subsahariano en Ceuta. Y cada vez más son los obstáculos para detener la peste de la modernidad y mantenerla lejos de las capitales de progreso.


Sí, los ven (nos ven) como a delincuentes por ser pobres, por querer acceder a una vida digna que no se consigue en la propia tierra.

Hablo de esto, porque cada día que abro el navegador, como hoy mismo, me encuentro con alguna noticia que habla de los males que atormentan a los migrantes y de las medidas con que las naciones del progreso se ensañan contra ellos. Antes, nos mataban por querer una vida mejor en nuestras sociedades, por revolucionarios. Ahora, cuando el modelo marcha sin contratiempos, nos matan por buscar una vida mejor en otro lugar, por migrantes.

Lúgubres mis pensamientos en este fin de año, pero es precisamente en esta fechas que, con mayor fuerza, la irracional cadena de dolor humano me atormenta el alma. Vaya mi oración esta noche (a ningún dios por cierto) para esos miles y miles. Ellos y ellas me traen a la memoria un poema de Dalton que me incendió el alma hace ya muchos años, allá por la juventud, y tal como entonces me aprieta los dientes de bronca y me humedece los ojos de impotencia. Amor y rabia, eso sigo sintiendo en un nuevo año, tal como fue a los 15.

Poema de amor

Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como “silver roll” y no como “golden roll”),
los que repararon la flota del Pacífico
en las bases de California,
los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos
los siempre sospechosos de todo
(“me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño”),
las que llenaron los bares y los burdeles
de todos los puertos y las capitales de la zona
(“La gruta azul”, “El Calzoncito”, “Happyland”),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de dónde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión o la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraran borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.

Roque Dalton

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Comments

es realmente fuerte el rumbo del mundo… pero ojo! ese rumbo es el que pretenden llevar unos pocos… y unos muchos somos arrastrados a su miseria. El asunto es darnos cuenta de que podemos ser dueños de nuestras propias vidas. Ese creo que es el primer paso… para luego reclamar esas vidas, con todas nuestras fuerzas, y con toda justicia.
Saludos.

Claro, sólo que a veces el panorama normal (nublado variando a nublado), termina por machacarte un poco las ganas.
Pero bueno, para eso tenemos la cabeza dura y, por lo demás, como nos recuerda el profeta:

“queridos amiguitos, en este mundo todo está bajo control ¿Todo? No, una aldea poblada por irreductibles hados…”

q se arten la calavera desu nadre los q nos dicen ijos de puta somos orgullosamente salvadoreños con mas huevos q ningun pendenciero

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